La leyenda del cementerio | CapĂ­tulo 2: El gran error

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> Este es el **CapĂ­tulo 2** de *La leyenda del cementerio*.

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> Si aĂşn no has leĂ­do el comienzo, puedes hacerlo aquĂ­:

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> https://ecency.com/@novognomo/la-leyenda-del-cementerio-capitulo

## CapĂ­tulo 2

# El gran error

José, Freddy y Cristian llevaban meses intentando parecer más rebeldes de lo que realmente eran.

Vestían camisetas negras con logos de bandas de punk y rock, jeans gastados y zapatillas viejas. Decían tener una banda, aunque la verdad era que, entre los tres, apenas sabían hacer si acaso tres acordes. Lo que realmente disfrutaban no era la música, sino llevarle la contraria a todo el mundo. Cuanto más incómodos se sintieran los demás con su presencia, mejor.

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Una tarde, mientras bebĂ­an cerveza en la plaza del pueblo, alguien mencionĂł la vieja historia de la bruja del cementerio.

José sonrió.

—Tenemos que ir.

—¿A qué? —preguntó Freddy.

—A tomarnos unas fotos.

Cristian soltĂł una carcajada.

—La portada del próximo disco que nunca vamos a grabar.

Los tres rieron.

—Cuando subamos las fotos, más de uno va a pensar que pasamos ahí toda la noche —dijo José.

—Y más de uno se lo va a creer —respondió Freddy.

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Aquella noche llevaron sus guitarras únicamente por estética. Ninguna estaba conectada a un amplificador; eran simples accesorios para las fotografías. Cada uno llevaba también un teléfono celular y una linterna pequeña.

Poco antes de la medianoche atravesaron la entrada principal del cementerio.

El aire estaba inmĂłvil.

No habĂ­a viento.

Ni insectos.

Ni perros ladrando a lo lejos.

Solo el zumbido intermitente de algunos postes de luz que iluminaban débilmente los senderos de concreto.

El cementerio era pequeño. Tan pequeño que desde la entrada podía distinguirse la salida del extremo opuesto. Un camino recto lo dividía de norte a sur y, a ambos lados, se levantaban decenas de tumbas, cruces y pequeños panteones familiares construidos sin ningún orden aparente.

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—Pues sí que da miedo... —dijo Freddy con una sonrisa burlona.

José señaló una cruz de mármol.

—Párate ahí.

Cristian levantó la linterna para iluminarlo mientras José tomaba varias fotografías.

Luego cambiaron de lugar.

Después buscaron un ángulo junto a un ángel de piedra cubierto de musgo.

Más tarde apoyaron las guitarras sobre una vieja lápida para simular una escena improvisada.

Cada fotografía era más ridícula que la anterior.

ReĂ­an.

HacĂ­an poses exageradas.

Sacaban la lengua.

Levantaban los dedos en señal de rebeldía.

Nada ocurrĂ­a.

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Después de casi media hora comenzaron a relajarse.

—¿Vieron? —dijo José guardando el teléfono—. Puro cuento de viejas.

—Ni la bruja nos soportó.

Freddy destapĂł una botella de ron que habĂ­a llevado escondida en su mochila.

—Brindemos por eso.

Se sentaron sobre varias lápidas de concreto como si fueran bancos de una plaza cualquiera.

El ron comenzĂł a pasar de mano en mano.

Las conversaciones dejaron de tener sentido.

Hablaron de mĂşsica.

De chicas.

De las peleas que habĂ­an tenido esa semana.

Y de cualquier tonterĂ­a que se les cruzara por la cabeza.

Por un momento, el cementerio dejĂł de parecer un lugar inquietante.

Era solo otro sitio donde pasar el rato.

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Entonces Cristian dejĂł la botella en el suelo.

—Ya vuelvo.

—¿Qué pasó?

—Me estoy reventando. Tengo que orinar.

Los otros dos soltaron una carcajada.

—No vayas a despertar a nadie.

Cristian levantó la mano sin mirar atrás y caminó entre las tumbas buscando un poco de privacidad.

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Avanzó unos metros hasta detenerse frente a una lápida de mármol bastante más grande que las demás.

Al pie de la tumba habĂ­a varias velas.

Todas estaban encendidas.

Frunció el ceño.

MirĂł alrededor.

No habĂ­a nadie.

Le pareció extraño que alguien hubiera dejado aquellas velas ardiendo a esa hora de la noche, pero el pensamiento le duró apenas unos segundos.

Se bajĂł el cierre del pantalĂłn.

Comenzó a orinar directamente sobre la lápida.

Mientras el chorro resbalaba por la piedra leyĂł distraĂ­damente el nombre grabado.

**María Pérez.**

Las velas seguĂ­an encendidas.

SonriĂł con una mezcla de burla e inmadurez.

—A ver cuánto duran...

DesviĂł un poco el chorro.

Una llama se apagĂł con un leve siseo.

Luego otra.

Y otra más.

Hasta que la última vela también se extinguió.

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El cementerio quedó sumido en una oscuridad aún más profunda.

Entonces ocurrió algo extraño.

Todo quedĂł en silencio.

Un silencio absoluto.

Como si alguien hubiera apagado el mundo.

Cristian dejĂł de moverse.

SintiĂł un escalofrĂ­o recorrerle la espalda.

HabĂ­a algo que no encajaba.

No sabía qué era.

Solo sentĂ­a que algo habĂ­a cambiado.

---

**TOCK...**

El golpe fue tan fuerte que sintiĂł vibrar la planta de sus pies.

No venĂ­a de la superficie.

Venía de debajo de la lápida.

Cristian dejĂł de respirar.

MirĂł fijamente la tumba.

Durante un segundo intentĂł convencerse de que lo habĂ­a imaginado.

Entonces llegĂł el segundo golpe.

# ¡TOCK!

Esta vez fue todavía más fuerte.

Como si algo hubiera golpeado desesperadamente la tapa de un ataĂşd desde el interior.

El corazĂłn comenzĂł a latirle con tanta fuerza que apenas podĂ­a escuchar otra cosa.

RetrocediĂł un paso.

Luego otro.

Y saliĂł corriendo.

---

Cuando llegó junto a José y Freddy estaba completamente pálido.

Respiraba con dificultad.

—¡Nos vamos!

José dejó de sonreír.

—¿Qué pasó?

—¡Nos vamos ya!

—¿Qué viste?

Cristian negĂł con la cabeza.

Ni siquiera estaba seguro de haber entendido lo que acababa de ocurrir.

Solo repitiĂł, con la voz quebrada:

> —Por favor...

>

> Vámonos.

José y Freddy intercambiaron una mirada.

Aquella expresiĂłn no era una broma.

Ni una actuaciĂłn.

Cristian estaba verdaderamente aterrado.

Sin hacer más preguntas, recogieron las guitarras, la botella de ron y la linterna. Luego comenzaron a caminar a toda prisa hacia la salida del cementerio.

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**Ninguno de los tres se dio cuenta de que, detrás de ellos...**

**sobre la tumba de María Pérez...**

**una de las velas acababa de encenderse otra vez.**

## 🖋️ Gracias por leer

Si llegaste hasta aquĂ­, muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia.

Esta es **mi primera historia de terror** y también la primera vez que me animo a publicar una obra de ficción por capítulos. Hace poco descubrí que realmente disfruto escribir, así que decidí compartir este proyecto con la comunidad mientras sigo aprendiendo.

Agradezco cualquier opinión, sugerencia o crítica constructiva. Cada comentario me ayudará a mejorar como escritor y a hacer que los próximos capítulos sean cada vez mejores.

¡Nos leemos muy pronto en el próximo capítulo!

## 🎨 Créditos

🖋️ **Historia:** Escrita por mí.

🖼️ **Ilustraciones:** Generadas con inteligencia artificial y editadas por mí exclusivamente para esta historia.



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