La leyenda del cementerio | Capítulo 4: María Pérez

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## Capítulo 4

# María Pérez
La risa volvió a escucharse.
Lejana.
Aguda.
Seca.
Como la de una anciana que hubiera olvidado cómo reír.
Los tres permanecieron inmóviles.
El sonido volvió a repetirse.
Esta vez un poco más cerca.
Freddy apretó con fuerza el brazo de José.
—Dime que escuchaste eso...
José asintió sin apartar la vista de la neblina.
La risa cesó.
El silencio regresó de golpe.
Un silencio tan profundo que podían escuchar sus propias respiraciones.
---
—Sigamos caminando... —susurró José.
Nadie discutió.
Continuaron avanzando lentamente entre las tumbas.
La linterna apenas conseguía atravesar unos metros de aquella espesa cortina blanca.
Entonces...
Cristian se detuvo.
—¿Ven eso?
José levantó la linterna.
A lo lejos había una figura.
Oscura.
Inmóvil.
Durante unos segundos ninguno supo qué estaba viendo.
Podía ser una cruz.
Una estatua.
O simplemente un efecto de la neblina.
Pero conforme avanzaban...
la silueta comenzó a definirse.
Era una mujer.
Permanecía completamente inmóvil.
Vestía de blanco.
Tenía los brazos relajados a los costados.
La cabeza colgaba hacia adelante, como si observara el suelo.
---
—Debe ser alguien de las casas de atrás... —murmuró Freddy, más para convencerse a sí mismo que a los demás.
Era una explicación lógica.
Los patios de varias casas colindaban con el cementerio.
Quizá alguna vecina había escuchado ruido.
Quizá...
La mujer soltó una pequeña carcajada.
Los tres sintieron un escalofrío.
Era la misma risa.
Exactamente la misma.
Pero ella seguía inmóvil.
José tragó saliva.
—¡Señora!
Ninguna respuesta.
Solo otra risa.
Más larga.
Más áspera.
Cristian dio un paso hacia atrás.
—José...
vámonos.
José no respondió.
Había algo profundamente incómodo en aquella mujer.
No era la ropa.
No era la distancia.
Era la inmovilidad.
Ni siquiera parecía respirar.
---
Entonces...
la risa cesó.
Otra vez quedó el silencio.
Muy despacio...
la mujer inclinó la cabeza hacia un lado.
Solo la cabeza.
El resto del cuerpo permaneció completamente inmóvil.
Freddy sintió que las piernas comenzaban a temblarle.
La mujer volvió a quedarse quieta.
Entonces...
levantó lentamente el rostro.
El movimiento fue desesperadamente lento.
Como si cada vértebra de su cuello hubiera permanecido inmóvil durante décadas.
---
Cuando terminó de alzar la cabeza...
los tres comprendieron que aquello no podía ser una persona.
Gran parte de la piel había desaparecido.
Las mejillas estaban hundidas hasta dejar parte del hueso al descubierto.
Los labios parecían desgarrados.
La mandíbula sobresalía de forma antinatural.
Pero fueron sus ojos los que terminaron de destruir cualquier esperanza.
Brillaban.
De un amarillo intenso.
No reflejaban la luz de la linterna.
**Parecían producirla.**
---
La mujer sonrió.
O al menos...
hizo un gesto que alguna vez debió parecer una sonrisa.
Y comenzó a reír.
Primero fue una risa baja.
Casi un murmullo.
Luego empezó a crecer.
Más fuerte.
Más grave.
Más profunda.
Hasta que terminó retumbando por todo el cementerio.
José intentó retroceder.
Las piernas no le respondieron.
Freddy respiraba con la boca abierta, incapaz de emitir un solo sonido.
Cristian sintió que el corazón golpeaba con tanta fuerza que le dolía el pecho.
La risa seguía aumentando.
Rebotaba entre los panteones.
Parecía salir de todas partes.
Y de ninguna.
---
Entonces...
algo dentro de ellos terminó por romperse.
Los tres echaron a correr.
Pero ninguno siguió al otro.
José saltó un grupo de panteones hacia la izquierda.
Freddy corrió desesperado por el antiguo sendero principal.
Cristian se internó entre las tumbas del lado contrario, sin mirar atrás.
Cada uno estaba convencido de que había tomado un camino diferente.
La risa seguía escuchándose.
A veces parecía venir desde muy lejos.
Un instante después...
sonaba justo detrás de ellos.
Los tres tropezaban.
Caían.
Se levantaban.
Volvían a correr.
Ninguno soltó su guitarra.
---
No sabían cuánto tiempo llevaban huyendo.
Podían haber sido minutos.
O quizá horas.
El agotamiento terminó obligándolos a detenerse.
José fue el primero en recuperar el aliento.
Levantó la cabeza.
Frente a él...
estaba Freddy.
Unos metros más allá...
Cristian.
Los tres permanecieron inmóviles.
No entendían cómo habían vuelto a encontrarse.
Ninguno había seguido al otro.
Ninguno había corrido en la misma dirección.
Lentamente...
los tres bajaron la vista.
Frente a ellos se alzaba una gran lápida de mármol.
Varias velas permanecían encendidas a sus pies.
Cristian cerró los ojos.
No necesitaba leer la inscripción.
La conocía de memoria.
**María Pérez.**

## 🖋️ Gracias por leer
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia.
Esta es **mi primera historia de terror** y también la primera vez que me animo a publicar una obra de ficción por capítulos. Hace poco descubrí que realmente disfruto escribir, así que decidí compartir este proyecto con la comunidad mientras sigo aprendiendo.
Agradezco cualquier opinión, sugerencia o crítica constructiva. Cada comentario me ayudará a mejorar como escritor y a hacer que los próximos capítulos sean cada vez mejores.
**¡Nos leemos muy pronto en el próximo capítulo!**
## 🎨 Créditos
🖋️ **Historia:** Escrita por mí.
🖼️ **Ilustraciones:** Generadas con inteligencia artificial y editadas por mí exclusivamente para esta historia.
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